La Luna Nueva en Libra llega con su regente, Venus, en movimiento retrógrado, invitándonos a RE-considerar nuestras relaciones. Y cuando hablamos de relaciones, hablamos no sólo de la relación de pareja, sino también de nuestras amistades, de nuestra realción con el trabajo, con el dinero, con nuestra creatividad y de nuestros talentos. Incluso de esa convicción, a veces profundamente arraigada, de que no tenemos ninguno, como escucho a menudo. ¿Donde hemos escuchado eso? ¿Cómo nos relacionamos con lo que somos y con lo que podríamos llegar a desarrollar? ¿Quién nos enseñó a reconocer nuestro valor o a no hacerlo? ¿Y a través de qué mirada seguimos midiéndolo?
El recorrido retrógrado de Venus desde Escorpio hacia Libra añade otra dimensión a esta revisión. Es como si, antes de poder RE-negociar nuestros vínculos, necesitáramos descender a ese territorio donde habitan los celos, el miedo al abandono, el deseo de controlar y las dependencias que a veces confundimos con amor. Escorpio nos invita a reconocer lo que se mueve por debajo de nuestros acuerdos, incluso de aquellos que parecen perfectamente equilibrados. Al regresar a Libra, Venus trae a la mesa lo que hemos descubierto en esa intimidad y oscuridad, para que podamos preguntarnos con mayor honestidad: ¿qué estamos dispuestas a compartir y bajo qué condiciones? ¿Cómo podemos estar juntos sin perder nuestra individualidad? El regreso a Libra puede simbolizar la oportunidad de construir acuerdos más conscientes, capaces de incluir esas verdades incómodas que ahora conocemos de nosotras mismas y del otro/a.
«¿Cuánto valgo?» puede ser una de las preguntas que acompañen este proceso. Una pregunta delicada, porque nuestro valor como seres humanos no depende de cuánto producimos, de cuánto ganamos ni de cuántas personas nos admiran. Sin embargo, cuando debemos poner un precio a nuestro trabajo, esa pregunta adquiere una dimensión muy concreta. ¿Cómo valorar nuestra dedicación, el esfuerzo, la perseverancia, el tiempo y la atención que hemos invertido? ¿Cómo reconocer los años de aprendizaje que hay detrás de algo que ahora parece salirnos con facilidad?
A menudo, los demás ven el resultado sin conocer todo lo que hizo falta para llegar a él. A veces somos nosotras mismas quienes lo olvidamos. Aquello que hacemos naturalmente nos parece tan sencillo que suponemos que cualquiera podría hacerlo. O esperamos que alguien reconozca nuestro talento antes de concedernos el derecho a cultivarlo. Esta Venus en su moción (ilusoria) retrógrada nos invita a RE-visar esos criterios: cuánto damos, qué recibimos y qué parte de nuestro valor hemos dejado en manos de la aprobación ajena.
Para explorar estas preguntas, podemos regresar a Afrodita y a su doble regencia de Tauro y Libra. La misma diosa nos habla del placer de habitar un cuerpo y del desafío de compartir nuestra vida con otro ser humano. Dos dimensiones que se entrelazan, aunque no siempre deseen lo mismo al mismo tiempo.
En su relación con Ares podemos leer una expresión de la Venus de Tauro: la atracción, el erotismo, el placer del encuentro, el cuerpo que reconoce aquello que desea, la unión a través de la sexualidad. Es la dimensión del amor que necesita tocar, saborear, disfrutar; que encuentra en la presencia del otro una celebración de estar viva. Ese placer tiene su propia sabiduría. Nos recuerda que el cuerpo también participa de nuestras decisiones y que una vida dedicada únicamente al deber puede alejarnos de una parte esencial de nosotras mismas.
En el matrimonio de Afrodita con Hefesto podemos explorar otra dimensión, más cercana a las preguntas de Libra: ¿cómo convivimos? ¿Qué acordamos? ¿Qué responsabilidades asumimos al construir una vida juntos? El deseo puede reunirnos, pero la convivencia nos pide aprender algo que la atracción, por sí sola, no sabe resolver.
La diosa de la belleza está casada con el herrero de los dioses, hijo de Hera, cuya apariencia se aparta del ideal de perfección olímpica. Y, sin embargo, sus manos crean objetos extraordinarios. Aquí el mito nos ofrece una imagen fecunda: la belleza vinculada al oficio, a la paciencia y a la capacidad de dar forma a la materia. Podemos preguntarnos si algo semejante ocurre en nuestras relaciones. ¿Cuánto de lo hermoso que compartimos ha sido creado mediante el cuidado cotidiano, la atención y el trabajo de ambos?
Podemos enamorarnos de una sonrisa, de una voz, de una manera de mover el cuerpo. Con el tiempo conocemos también el cansancio, los temores, las contradicciones y esos momentos en los que ninguno de los dos resulta particularmente encantador. Aparece la «fealdad» de ciertas actitudes, la torpeza al expresar lo que sentimos, la dificultad para pedir perdón. Y aparece también la nuestra.
La Bella y la Bestia vuelve a asomarse. Podemos reconocer en esa imagen el encuentro entre nuestro ideal del amor y la humanidad imperfecta de quienes lo viven. Compartir una vida, formar una familia o atravesar una crisis juntos exige que podamos mirarnos más allá del encanto inicial. También exige discernimiento: qué podemos aceptar, qué necesita cambiar y si ambos seguimos dispuestos a cuidar el vínculo.
Libra nos coloca frente a esa negociación. El compromiso necesita reciprocidad y espacio para que dos personas puedan existir dentro de él. A veces sobrevivir a una crisis fortalece una relación; otras veces, reconocer lo que ha cambiado nos obliga a RE-formular sus acuerdos. La armonía RE-quiere conversaciones que pueden resultar incómodas.
Estas preguntas se extienden a nuestras amistades y colaboraciones, a lo que cobramos y a lo que hacemos gratuitamente, a los proyectos que alimentamos y a los talentos que dejamos esperando. ¿Seguimos encontrando placer en aquello a lo que dedicamos tanto esfuerzo? ¿Nuestro compromiso nace del afecto y de una elección presente, o de la dificultad para decepcionar a alguien? ¿Estamos concediendo tiempo a nuestra creatividad, o esperamos que demuestre su valor antes de permitirle expresarse?
Llevamos milenios contando estas historias porque seguimos reconociéndonos en ellas. Afrodita, Ares y Hefesto nos permiten contemplar deseos y obligaciones que también habitan nuestra vida. Bajo esta Luna Nueva, con Venus retrógrada, podemos volver a escucharlos y RE-examinar lo que llamamos Amor, Belleza y Valor. Quizá descubramos que algunos de nuestros criterios necesitan cambiar para poder RE-conocer lo que hoy somos capaces de ofrecer, de disfrutar y de crear.
Ayer escuché una frase interesantísima mientras miraba una serie acerca de dos pianistas. El maestro de ellos les dice: «El ARTE es una bestia despiadada que no descansa hasta dejarte sin una gota de vida. Cuanto más te acercas a ella, más se aleja de ti». Esto sin duda podría decirse de la Venus y todo lo que ella trae a nuestras vidas. Nuestro deseo de unión, de crear, de encontrar esa Belleza que añoramos y no encontramos en nosotras mismas-

Esta Luna se forma a 17º de Libra lo que encuentra las luminarias (el Sol y la Luna) en oposición a Saturno y también dos potentes diosas, Pallas Atenea y Vesta. Dos vírgenes que buscan la pareja en su interior, en su propio viaje hacia la individuación, no necesariamente en el otro. Una oposición difícil ya que nos confronta de lleno con la necesidad de mantener el foco de nuestra vida en nosotros mismos y nuestro propio camino individual y por otro lado honrar la unión, la relación y el compromiso. Esto es algo que está ocurriendo globalmente en este momento. Parece como si las mujeres nos estamos refugiando entre nosotras y los hombres también. Hay un desencuentro coloreado de resentimiento en algunos casos. Necesitamos trabajar este abismo que está creciendo como si la energía yin y yang, normalmente trabajando al unísono, estén desencontradas, fluyendo por separado. Todos sabemos que para que haya salud, debe haber un balance, un encuentro, una danza entre estas dos.
Volvemos a encontrar esta dicotomía en una cuadratura exacta entre Neptuno a 2º de Aries con Lilith a 2º de Capricornio. Neptuno anhela disolver las fronteras que nos separan. Allí encontramos compasión, imaginación y anhelo espiritual, pero también la posibilidad de amar tan intensamente el potencial de alguien que nos cueste ver a la persona que realmente tenemos delante. Lilith pregunta: ¿Qué ocurre con mi deseo, con mi voz, con mi negativa? ¿Puedo pertenecer a este vínculo con todo lo que soy? En una cuadratura, el anhelo de entrega y la necesidad de soberanía pueden resultar difíciles de conciliar.
Pero yo no le concedería a Lilith toda la verdad ni a Neptuno toda la ilusión. La negativa de Lilith también puede convertirse en una defensa frente a la vulnerabilidad, mientras que Neptuno puede de alguna manera, suavizar la convicción de que necesitar a alguien significa perder nuestro poder. El trabajo si acaso, consiste en descubrir cómo abrirnos profundamente sin renunciar a nuestro discernimiento ni a nuestro ser, y cómo mantener nuestra autonomía sin cerrarnos a la intimidad. Nada fácil, como todos sabemos.
Venus camina hacia atrás al encuentro con Haumea después de haberse cruzado en el camino con Mercurio el 7 de Octubre. Este encuentro en particular, con Hermes, produce magníficas oportunidades para crear, para el nacimiento de una nueva forma de conexión a traves de la palabra, una nueva forma de expresarse, algo nuevo que decir. Venus y Mercurio se llevan bien. Mucha gente que ha nacido con esta conjunción, como lo tendrán los niños y niñas que nazcan esta semana, son actores, locutores, escritores, poetas, etc- Sabéis lo que quiero decir? o simplemente tienen un forma de hablar que cautiva, que hace que escuches. Este es un encuentro breve, pero luego, Venus se cruzará con Haumea entre el 19 y 20 de Octubre y recibirá un impulso creador aún más intenso, ya que este encuentro forma una cuadratura a Plutón en Acuario y otra a Marte en Leo, es decir Venus-Haumea como planetas focales en esta T-cuadrada en signos fijos. Haumea es la Diosa de la Creatividad en la mitología hawaiana. Vuelve a poner sobre la mesa, el tema del balance entre la energía femenina y la masculina. Algo nos dice que sin la guía femenina, sin la energía yin, el impulso creador de la energía yang pierde dirección y potencia. Volvemos al tema de la necesidad de encontrar la forma para un encuentro saludable, basado en la aceptación de ambas energías dentro de uno mismo.
Esto nos lleva a la discusión del cambio climático y el calentamiento que estamos sufriendo, aún cuando todavía se niegue lo obvio. El desequilibrio energético también afecta el clima y lo sufrimos todos. Cuando un planeta «personal» como Venus se cruza con un planeta transpersonal como Haumea, o Plutón, la relevancia de su arquetipo se vuelve global. Entonces, es acerca de todos y no sólo del Yo.
Quizas esta Luna Nueva en Libra nos invite a encontrar la forma de crear belleza en medio del conflicto, entendiendo que algo necesita transformarse para que podamos vivir en armonía.
Feliz Luna Nueva en Libra a todas y todos!
Y como siempre: para lecturas privadas conmigo y particularmente la influencia de este tránsito de Jupiter en Leo o de Kirón en Tauro, o Neptuno, Saturno y Eris en Aries en tu vida, ve a: https://www.astrologiaarquetipica.com/lecturas-privadas/
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